Enrique Valdes 

Avisos Luminosos 1966-1986

Literatura Americana Reunidad, Concepción, 1986.

 

 

NAVIDAD

Cómete este Viejo Pascual de Chocolate.

Empieza por las patas

y avanza lentamente hacia arriba.

Y máscale las bolitas

hasta hacerlo llorar.

Para que en el próxima Navidad

no sea tan huevón como ahora,

Hijo mio.

 

QUE DARIAMOS AMBOS

Que daríamos ambos por volver a esa casa

donde no había sol

ni luz, ni luna.

Que daríamos ambos por volver a esa calle

donde nadie cantaba ni lloraba.

Por entrar otra vez en la madera

de esa triste cantina de provincia

con mujeres y niños borrachos.

Que daríamos ambos por tenernos

de bruces en el suelo de ese espacio,

para que entre el fuego por tu rostro

y mi sangre se hunda entre tu sangre.

Que daríamos ambos para que alguien regrese

a colocar tus pechos en mis manos

y el cabello dorado entre mis labios.

 

Que daríamos ahora que estamos en el aire

en el silencio lejano de la tierra,

más allá del mar y de las nubes.

Que daríamos ambos por volver a esa casa

donde fuiste la luz, el sol

y la morada.

 

 

ESTOY LEJOS

Encima de la nieve está ahora mi casa.

Vine a esperar a los que amé

y a los que hecho de menos.

Vine a rezar por mi y por lo que me faltan.

Aquí escogí mi personal destierro.

Puedo ver el instante en que sale la luna

y soñar con el mar y con sus barcos.

Esta es mi cordillera y en ella está mi casa.

Todos ustedes saben que el sur está muy lejos.

Nadie vendrá a buscarme.

 

Amigos,

no puedo estar más lejos.

Y no puedo tampoco taparme los oidos

ni arrancarme los ojos.

Permítanme escribir y escuchen mi aullido.

Sepan todos que vivo aún.

Y que estoy lejos.

 

 

1

Es verdad que conozco a fondo la música de Bach

Y leo a Baudeliere.

Pero dime, de que me sirve todo esto frente a ti

que cada día te liberas de mi

con tus mentiras?

 

5

No volveré otra vez a mi pueblo del sur.

Me moriría de verguenza

y no sabría cómo actuar.

Allá conocen a la legua lo que uno calza.

Y se darán cuenta que estos años en la ciudad

me han hecho profundamente mal.

 

12

Observo en mi

una clara tendencia a la reducción.

Lo digo por mi piel.

Por mi esqueleto.

Y por estas palabras.

 

HE PERDIDO

He perdido todo

lo que tenía que perder.

Hace años

perdí tus sueños y tu locura.

Hace poco

perdí tu juventud

que era una lámpara para la música

que también perdí.

 

Sin embargo

me queda una calle

a la que regreso casi todas las tardes,

como si sus rincones fuesen un baul

de donde salen corbatas viejas

poesía

polilla

desperdicios.

 

 

RECADO PARA MI PADRE

Me lo imagino a usted el año veintisiete,

poco después de la caida de Alessandri,

atravesando el Golfo Corcovado

en la bodega del Tenglo hacia el destierro.

Me lo imagino a usted confundido en la greda

oscura de los rostros del sur del continente.

Pescadores de Achao y Puerto Aguirre.

Esquiladores que no vuelven.

Hilanderas que tejen en sus telas

los sueños del Caleuche y de los duendes.

 

Ruge el calor de ese infierno.

La caldera es la boca de la muerte.

Y usted es el primero que se atreve:

Perdón: hace calor en la Guaitecas;

si me permite, un trago nos refresca.

Y el huracán de la amistad, el viento

mordía la injusticia y el silencio.

 

Yo lo veré despues en la escuela del Baker.

Entre chupilca y leche la casa se levanta.

La madre y los hermanos abren el roble de la puerta

y el río nos acuna en un oleaje de fragancia.

 

No he de volver, suspira la nostalgia.

Su barba entre la nieve es una manta blanca.

Quiere un vaso de chicha bien picante.

Un torontel bajo la verde patagua de la infancia.

 

Déjeme recibirlo en esta que es su casa

cuando llega mojado y casi muerto:

El percheron que iba a buscar la harina al pueblo

está sumido hasta la tusa en el pantano ajeno.

Y el vellón mas manso del rebaño

ha caído rodando al ventisquero.

 

Baje, papa, descanse. Hay un pipeño

que hace años lo espera en el ropero.

No hay mala suerte, dice. Es solo el frio

que usted sacude en una u otra curadera.

Ha de morirse entre su propia siembra

de estrellas libres y de estrellas nuevas.

 

Mi madre enciende velas a sus santos.

San Sebastián entre sus flechas vuela

para que vuelva usted y no se pierda

con el hijo mayor que en la cantina

hace días que espera.

Y para que el río turbio nos entregue

A Cirilo Silvestre en Nochebuena.

 

Oh raíz y madera de mi propia madera.

Ni Cirilo volvió, ni yo que era la vid

para exprimir el día de la muerte.

No fui raiz ni flor. Ni soy su mejor fruto.

Hijo no más de su madera ebria

de amor y de dolor: semilla negra.

 

 

 

____________

Escena en el baño

Extraigo un pelo blanco

de mi bola izquierda:

lo mastico frente al espejo.

 

Me arranco un pelo blanco

de la barba:

lo arrojo al excusado:

Y envejezco.

 

 

 

CARTA

Necesito un diccionario

un librito pequeño mas que sea.

Quiero saber que significa escatológico

quiero saber como se escribe conducir, huir,

cigarrillo, muralla: un diccionario aunque no sea el Larouse Ilustrado

o la pequeña Enciclopedia Spasa

con la que tu estudiabas y hacias las tareas. Quizás es muy pesada

para enviármela. Pero un pequeño diccionario, si se puede.

Aqui van diez dólares para el Correo.

En la calle San Diego hay algunos baratos.